El papel fundamental de la fisioterapia en el deporte


En un mundillo donde la competencia cada vez es más alta y cualquier mínimo problema genera diferencias como sucede en el deporte, el papel que ejerce la fisioterapia no ha dejado de crecer. Los principales clubes y los deportistas de élite no escatiman esfuerzos en contar con los mejores fisioterapeutas deportivos. De hecho, hoy en día no se entiende la figura de Rafa Nadal sin la labor de su fisio, Rafael Maymó, como ocurre con Mónica Solana para Mireia Belmonte. Esta labor también se produce en el deporte amateur, de base o la práctica de salud, ya que el fisioterapeuta, como ocurre con Neo Fisio, conoce la anatomía humana de forma exhaustiva. Su trabajo en la prevención y rehabilitación de lesiones está más que demostrado en forma de buenos resultados.

La fisioterapia deportiva es una rama de la fisioterapia dirigida a quienes practican deporte habitualmente, sea cual sea la disciplina o el nivel. Requiere una formación extensa y específica, así como experiencia.

Más allá de las modas pasajeras que a veces solo conllevan desesperación y frustración, la orientación de la fisioterapia deportiva tiene dos ejes importantes: el trabajo preventivo y la rehabilitación de lesiones. Tanto en uno como en otro caso, es fundamental elaborar diagnósticos de la realidad del deportista y desarrollar planes de trabajo y técnicas teniendo claros los resultados que se pueden obtener. Dentro de esto, es importante que el fisioterapeuta cuente con protocolos actualizados, revisados y basados en el conocimiento científico, pero también en la experiencia. 

Fisioterapia preventiva

Un buen trabajo entre fisioterapeuta y deportista en materia preventiva puede evitar muchas lesiones, pero no solo esto, también se mejora el rendimiento, ya que se consigue que la musculatura esté en su nivel más alto, aumentando la elasticidad, estando más adaptada al esfuerzo y haciendo que mejore el estado psicológico, algo fundamental a la hora de entrenar y competir.

Retroalimentación informativa

El deportista, para llevar a cabo una buena acción de prevención, debe estar informado de las lesiones más comunes según el deporte que practique. Esto tiene como objetivo una mentalización para que no falle a la hora de realizar los diferentes ejercicios necesarios para mejorar y proteger las articulaciones con más riesgo de lesión.

Recuperación de lesiones

La fisioterapia deportiva trata a diario muchas lesiones, aunque las más comunes son tendinitis y tendinosis (pueden afectar al rotuliano, al manguito rotador, al tendón de Aquiles...), meniscopatias, condromalacia rotuliana, problemas en ligamentos laterales de la rodilla, cruzados, esguinces de tobillo o muñeca, osteopatía de pubis, roturas de fibras, contracturas, puntos gatillo, hernias discales, dolor de espalda...

Sea cual sea el caso, es vital abordar la lesión con un enfoque funcional del tratamiento y global. Esto ayudará a que el paciente encuentre menos extraña la lesión. El fisioterapia debe conocer lo que pasa, trasmitírselo al paciente y enfocar el por qué para desde ahí partir hacia la recuperación minimizando las preocupaciones.

El proceso en la fisioterapia deportiva

En primer lugar, siempre hay que partir del diagnóstico del traumatólogo. Es entonces cuando podrá comenzar el proceso de acción desde un punto de vista multidisciplinar, ya que no solo actuará el fisioterapeuta, también se puede contar con preparador físico, psicólogo deportivo, nutricionista y otros agentes para optimizar el trabajo. El fisioterapeuta se valdrá de diferentes estrategias y agentes físicos como electroterapia, termoterapia, cinesiterapia, hidroterapia, crioterapia, vendajes funcionales, punción seca, vendajes neuromusculares, entre otras.

El fisioterapeuta marca pautas de conducta al deportista dentro de su planificación de entrenamientos. Es importante el trabajo de propiocepción, estiramientos, fortalecimientos y los ejercicios de estabilidad articular. En el caso de rehabilitación de una lesión, aunque el objetivo será recuperar la lesión en el menor tiempo posible, hay que hacerlo con toda la funcionalidad, y será clave readaptar al deportista a los entrenamientos progresivamente. La vuelta a la actividad no se puede hacer de 0 a 100, por lo que hay que adaptar primero al propio deportista, después readaptar el físico para el esfuerzo y por último para el gesto deportivo.

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