La emocionante carta de amor de un runner a su pareja - Deporte del Sur

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La emocionante carta de amor de un runner a su pareja

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¿En cuántas parejas, uno de ellos es deportista y el otro no? Sin embargo, eso no quiere decir que ambos no puedan disfrutar del deporte o que compartan momentos relacionados con él. Aunque hay parejas en las que los dos pueden practicar la misma disciplina e incluso compartirla en competición, en otras muchas ocasiones a uno de ellos le tocará esperar y sufrir, es el caso de la pareja sufridora.



Sabemos que muchos acompañantes tienen que esperar horas mientras transcurre la carrera, sin embargo, siempre esperan en la meta sonriendo y felicitando sin que importe la marca. Hasta nosotros acaba de llegar una carta que un maratoniano dedica a su pareja sufridora la cual nos ha emocionado, esperamos que genere un efecto positivo en ti.

Te he dicho muchas veces que te vengas a correr conmigo. Tú siempre me cuentas que lo has intentado, pero que es difícil por un problema de rodilla y que prefieres nadar o salir en bicicleta. Siempre que he podido, te he intentado acompañar en esos deportes, pero ya sabes que el running me ha enganchado para no soltarme y que me hace disfrutar mucho. Sin embargo, existe una razón mucho más importante por la que corro cada día.
Sé que para ti no debe ser fácil en las mañanas de invierno quedarte sola en la cama mientras suena mi despertador a la hora a la que tengo previsto salir a entrenar. Quizás, ves excesivo el número de cenas repletas de carbohidratos o que cuando abras la nevera todo esté lleno de bebida isotónica porque vi una oferta en el supermercado. Igual te cansas de que mi carta a los Reyes Magos esté llena de zapatillas y ropa técnica o que incluso busque en cada destino de vacaciones una carrera o alguna ruta para correr cerca del hotel para no perder la forma. Y sí, reconozco que alguna vez he llenado la lavadora solo con mi material de correr, pero es que necesito una equipación cada día.
Sé que cuando me viste por primera vez en aquel bar con una cerveza en la mano no parecía lo que soy, pero te aseguro que correr hace que me pueda enfrentar a cada problema con más calma, incluso que tenga la mente más clara para encontrar soluciones. Pero no es por nada de esto por lo que corro, es por una razón mucho mayor.
¿Recuerdas los primeros meses cuando comenzamos a salir? Yo no llevaba mucho tiempo corriendo y nunca había participado en una carrera, pero tus palabras me animaron a hacerlo, a ir superando los complejos de una infancia de niño con sobrepeso, a ir mejorando y reduciendo mis tiempos e ir ampliando mis distancias y deshaciéndome de los miedos.
Fuiste tú la que me decía al oído "ánimo cariño" cada día al salir por la puerta y quien me inscribió por primera vez en una carrera. El día antes estaba muy nervioso y te tuve a mi lado para bajar mis nervios, recuerdo tus besos antes de dormir y los primeros al despertar el día de la carrera. Me ayudaste a colocarme el dorsal y te vi alejarte cuando sonaba el pistoletazo de salida.
Durante aquella y muchas carreras más pensé solo en disfrutar cada metro, en dar lo mejor de mí, en sufrir como vía a mejorar y crecer, pero fue entonces cuando llegando a los últimos metros giré la mirada al lateral y tu sonrisa estaba allí. Te vi mirándome y animándome, vi a la chica de mis sueños apoyándome con toda su fuerza y aquella imagen tuya me conmovió tanto que aunque estaba molido de cansancio al cruzar la meta, me hizo sentir tan feliz que quise repetir.
Las carreras se han ido sucediendo y cada vez he entrenado con más coraje y capacidad de sacrificio, he buscando encontrar el mejor equilibrio para entrenar sin perjudicar al tiempo que pueda pasar a tu lado, he ido ampliando distancia y horizontes, pero siempre tú has estado en ellos con tu sonrisa y tus ánimos, como la mayor de las motivaciones, como mi razón para correr, como la persona a la que dedico cada carrera y entrenamiento.
Sé que a veces te ha tocado esperar más de lo previsto porque he podido tener un mal día o que has tenido problemas para aparcar, para llegar a la meta o incluso te has tenido que pelear para coger el sitio bueno para hacerme una foto, son cosas que no sé cómo te podré devolver.
Pero cariño, sí te puedo decir que mi razón para correr eres tú, tu ánimo y tu sonrisa, mi motivo para vivir eres tú, corro y vivo porque tú me acompañas en cada reto, lo hago porque sé que a ti también te hace un poco más feliz, porque mis alegrías son tus alegrías como las tuyas son las mías, pero también quiero que sepas, que si alguna vez no puedes estar en la meta, no me importará porque sé que estarás conmigo en alguna parte, porque tengo tu sonrisa tatuada en mi pensamiento estés o no y porque ya sea en la meta, en casa o en cualquier parte, tus ánimos ya nunca me faltarán.
¿Te sientes identificado con este escrito? No dejes de comentar.

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