10 razones por las que eres triatleta


Eres triatleta. Habrá mucha gente a tu alrededor que no lo entienda. Entrenar tres disciplinas con sus transiciones, dedicas muchas horas de esfuerzo y sacrificio cada día, dejando de lado otras cosas, te metes encima kilómetros y kilómetros con tu cuerpo perdiendo peso tostado por el sol o entumecido por el frio y la lluvia. Pagas costes de inscripción muy altos, material específico, te cuesta broncas con tu pareja. pero tú no puedes dejar de practicar TU DEPORTE ¿Por qué?

1. Porque te hace cumplir sueños. Cruzar la línea de meta de un triatlón no es algo que se pueda comparar con ninguna otra sensación que exista en la vida. Dejar atrás todo el sufrimiento, ver en el horizonte ese arco por el que has luchado, no solo ese día, sino muchos meses atrás, entrar mientras paras el crono y poder decir que lo has logrado.

2. Explorar tus límites, espíritu de superación. Cuando empezaste no eras capaz de hacer ni la mitad de lo que haces hoy en día. Sin embargo, te introduciste en otras disciplinas que te favorecían menos, fuiste entrenando, mejorando poco a poco, a duras penas para llegar a ser lo que eres hoy, explorando tus límites y llevándolos más lejos, has ido superando obstáculos y aún te queda territorio dentro de ti por explorar.


3. El compañerismo. Quien diga que esto es un deporte individual se equivoca. Compartes vivencias múltiples, el grupo de tu club y de entrenamiento, la cena de la noche anterior a la competición, gente que no te conoce abrochándote la cremallera del neopreno, preguntándote en bici si te falta agua, animándote en la carrera a pie, cruzarte con un amigo, animaros frente a frente en la carrera a pie y que se te salten las lágrimas porque va en muy buena posición, tu gente esperándote en meta... 

4. Ver cómo te dan apoyo. Un speaker que te nombra, gente aplaudiéndote a la salida del agua sin que se te reconozca con el neopreno y el gorro, tu familia en esa parte dura del segmento ciclista y tú sonreír aunque vayas fatal, esas camisetas que se han hecho para darte apoyo, un grupo que no conoces de nada que anima a cada participante que pasa, el abrazo sin miedo a que estés sudoroso cuando cruzas la meta o el abrazo igual de sincero cuando no has podido terminar.


5. No te conformas con otro deporte. Se te da bien la natación, el ciclismo o la carrera por separado, te dicen que te dediques a una de ellas o que hagas duatlón porque no nadas bien, pero a ti te gusta el triatlón, te ha enganchado y además eres incapaz de estar más de un día sin entrenar, necesitas todos los valores que este deporte genera.

6. No te importa viajar cientos de kilómetros para una competición, entiendes que hacer esa prueba requiere de un precio de inscripción determinado, eres capaz de sacrificar parte de tus vacaciones para hacerlas coincidir con un triatlón, a veces te puede afectar en el terreno personal, pero lo afrontas y lo intentarás compensar con otra cosa. Te sirve además para conocer mundo y nueva gente.

7. Te gusta ver vídeos de los mejores triatletas del mundo, leer crónicas de compañeros en las redes sociales, buscar música para motivarte, repasas muchas veces el calendario, la lista de inscritos y después la clasificación con tus parciales y los de la gente que ha llegado cerca de ti.


8. Peculiaridades como ese irresistible olor a neopreno, ese bronceado tan irregular que hace ver que eres triatleta en el vestuario, la sensación de ir a la playa y creerte perdiendo el tiempo porque no estás nadando, pasar por un pantano y decir qué buen triatlón podría hacerse aquí, ir en coche, adelantar a una grupeta de ciclistas y envidiarlos, tener un cajón lleno de camisetas finishers o comerte un pastel y que se active un remordimiento en tu interior.

9. Te dan por ese loco que se levanta a las 6 de la mañana para salir a correr, que sale de la piscina cuando es de noche, o viceversa, o que aprovecha cualquier descanso a mediodía para unas series... Te dan por loco y te gusta.

10. Por esa calma tensa de la salida, el cruce de miradas entre compañeros y rivales, ese segundo de silencio justo antes de que suene la bocina, por esas foto en la que todos aparecéis de negro con la mano en la muñeca para activar el garmin, con tambores de guerra y banda sonora épica en tu interior, es el punto de inicio para darlo todo, comienza el sueño y estás dispuesto a saborearlo, has trabajado duro y es el momento de disfrutar, aunque te quede todo un triatlón por delante.



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